Viajar por el Alma

Este blog es un viaje hacia los senderos del alma. Todo lo que en estos caminos se esconde, los paisajes bellos y también los tortuosos y oscuros. Todos están dibujados en nuestros pies y caminando descubriremos lo que se oculta En este camino os espero para compartir experiencias, buscando el aire fresco y el claro del bosque, donde parar y recuperar el aliento.

sábado, 15 de enero de 2011

OSCURIDAD


.Mas veces más, de las que quisiera,
Aparece la oscuridad en mi camino.
Sin aviso, veloz y repentina,
Llega con el dolor como compañía.
La sientes como una tenaza que te aprieta el alma,
Con tanta intensidad que sientes que te falta el aliento.
Sientes un sudor frió lleno de desesperación,
El miedo te agota y la pena te desborda.
Te preguntas porque?
Que hiciste mal?
Donde te equivocaste?
Como llegó, este pesar a tu vida.
Palabras que mueren sin respuesta,
Impotencia, sensación de fracaso y vació en el alma.
Solo queda esperar,
La luz volverá a pesar de mi tristeza.


3 comentarios:

Lonias dijo...

Amiga ¿ qué ocurre?
Me llena de inquietud tanto dolor y amargura contenida en estas líneas junto con tu último silencio.
Aquí estoy, dispuesta en lo que pueda a alejar las sombras, apóyate en mí para sobrellevar tu pena. Háblame y pasaremos juntas el túnel oscuro hasta que encontremos la claridad.
Te quiero.
Lola

Viky dijo...

Ana cielo, llora si te desahoga pero con la vista al frente, tu puedes no lo dudes. Tenemos que hablar amiga, cuando puedas. Muchos besos y trata de...Bueno muchos besos.

Ane dijo...

Horacio, un amigo pintor y colega en algunas exposiciones, me ha mandado esta poesía y es verdad que te ayuda a cojer fuerzas en los malos momentos.

¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Autor: Alma fuerte (1854 - 1917 )"